Fue una experiencia tan hermosa e inolvidable a las afueras de Medellín. El rancho en sí es impresionante, situado en las colinas, con vistas increíbles. Nos recibieron con desayuno, té y refrigerios, además de contarnos un poco de la historia de la granja. Me encantó interactuar con los animales (pollos, loros y vacas) e incluso probar la leche fresca.
El paseo a caballo fue perfecto para una principiante como yo. Mi caballo, Militar, era tranquilo, estable y una excelente elección. El guía fue paciente y lo explicó todo con claridad, lo que me hizo sentir mucha más confianza. El trayecto en sí fue pintoresco y lleno de aventuras, con algunos tramos fangosos, cuestas arriba y cuestas abajo, además de una parada relajante para alimentar a los caballos.
Una cosa a tener en cuenta: el transporte puede ser limitado, ya que el trayecto dura entre 45 minutos y una hora, y los vehículos varían. En general, ¡una experiencia increíble y uno de mis recuerdos favoritos!