Monte y Panela fue una de las experiencias más memorables de mi viaje a Medellín. Fue mucho más que solo montar a caballo. Desde el momento en que llegamos, Juan y su familia nos hicieron sentir bienvenidos en su hogar y en su estilo de vida.
Compartimos un desayuno recién hecho, pasamos tiempo con los animales, aprendimos sobre la finca y cabalgamos por el paisaje montañoso verde más hermoso. También aprecié lo bien que trataban a los caballos. Estaban tranquilos, sanos y claramente bien cuidados, lo cual es muy importante para mí cuando reservo experiencias con animales.
El viaje fue tranquilo, seguro y aventurero, sin que en ningún momento me sintiera apurado o que fuera demasiado comercial. Las vistas eran increíbles, pero lo que hizo que la experiencia fuera especial fue lo personal y genuino que se sentía todo. Nos dio la oportunidad de bajar el ritmo, conectar con la tierra y experimentar una faceta de Colombia más allá de las típicas atracciones turísticas. Sin duda recomendaría Monte y Panela a cualquiera que visite Medellín.